Las fechorías de los malos hábitos posturales

Las fechorías de los malos hábitos posturales

Las fechorías de los malos hábitos posturales.

En el trabajo y en las tareas cotidianas, nuestra espalda a menudo se daña, lo que promueve la aparición de dolor de espalda. Adoptar las posturas correctas de acuerdo con nuestra actividad y evitar gestos bruscos son las bases esenciales para proteger nuestra espalda de las tensiones que soporta a diario. Aquí hay algunos consejos para preservarlo y promover la relajación muscular.

¿Cuáles son los desencadenantes del dolor de espalda?

Cualquiera sea nuestra profesión o nuestra forma de vida, muchos de nosotros intimidamos la espalda sin darnos cuenta. Con cargas demasiado pesadas, ropa de cama inadecuada o actividad física muy intensa o trabajo manual, sometemos nuestra espalda a múltiples golpes y “movimientos falsos” que pueden causar tensión en la espalda. Por eso, es necesario adaptar nuestra postura de acuerdo con nuestra actividad.

Y si cambiamos estos malos hábitos posturales.

Las fechorías de los malos hábitos posturales

Las fechorías de los malos hábitos posturales.

Un hábito por definición es una repetición. Para combatir los malos hábitos, por lo tanto, es esencial repetir los siguientes consejos diariamente:

  • Adopta una buena postura: Una buena postura es importante para proteger la espalda. También hace que sea más fácil respirar, refinar su figura y moverse más fácilmente. Para esto debes tener cuidado de alinear tu cuello con tu columna vertebral. Es necesario moverse aproximadamente cada 30 minutos, para evitar posiciones estáticas prolongadas que pueden causar una alteración de la alineación de la columna con presión adicional sobre la curvatura lumbar.
  • Duerme bien: De hecho, una buena ropa de cama participará activamente en la preservación de la espalda. Un colchón firme es preferible. Se prefiere la posición fetal porque en esta posición se respetan las curvaturas naturales de la columna y se evitan las tensiones cervicales que surgen durante la posición ventral. Se debe evitar dormir en el sofá, ya que causa un desequilibrio en la alineación natural de la espalda.
  • Adapte su espacio de trabajo:

En postura sentada, asegúrese de sentarse bien en la parte inferior del asiento para equilibrar el peso del cuerpo sobre los muslos. Es mejor no cruzar las piernas, para evitar cualquier tensión muscular. Si está trabajando frente a una pantalla, coloque sus antebrazos sobre el escritorio para que sus hombros se relajen. Esto evitará la tensión del cuello.

Estando de pie, es imprescindible pararse derecho. Los hombros bien alineados, la cabeza recta y el peso corporal bien distribuido son la base de una buena postura. De hecho, si se inclina demasiado hacia adelante, aumenta la presión a nivel de la columna vertebral. Pequeño consejo: si tiene que estar de pie por mucho tiempo, ponga un pie en un taburete. Esto le permitirá mantener la alineación de las curvas y reducir la presión sobre la columna vertebral.

  • Recuerda estirar: Se recomienda estirar al final del día, ayuda a prevenir y aliviar el dolor. Unos pocos minutos al día son suficientes. El estiramiento se realiza suave y suavemente. Las tareas domésticas, por ejemplo, participan en actividades físicas y promueven el estiramiento. También podría aprovechar esta actividad para desarrollar músculo, como recordamos, un buen revestimiento muscular es esencial para proteger la espalda de las tensiones que soporta regularmente. Todos estos pequeños gestos repetidos día tras día mejorarán tu comodidad. ¡Al modificar sus malos hábitos posturales, se protegerá del dolor de espalda que hoy afecta al 80% de la población!

 

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